Separados


"La apoptosis es una muerte celular programada... la apoptosis es una... la apoptosis..."

Él recorría la misma línea del libro por quinta vez, sin poder avanzar de ahí... su mente estaba en otra parte, no podía concentrarse aunque necesitara estudiar con mucha urgencia. Por más que repetía la materia nada se adhería a sus neuronas, todo se resbalaba, se deshacía alzando vuelo sin que él fuese capaz de evitarlo.


Ella, en la oscuridad de su cuarto, leía sin cesar, ocupando su mente con líneas y puntos negros, intentando olvidar los colores de su cuarto cuando él entra y el brillo de sus ojos al amarla. Se sumerge en la diaria ocupación de no recordarlo, para no vivir en el diario sufrimiento de su ausencia.


Camina pesadamente y con dificultad, arrastra un gran bulto y carga un par más en sus hombros. La lluvia empieza a asomarse en la negrura infinita de aquella noche, pero sus ojos anhelantes destellaban cuál luciérnagas, alumbrándole el camino. Empieza a correr para no mojarse, pero se agita impresionantemente  por el peso que carga y regresa al lento paso, sintiendo el agua colarse entre su cabello.

Suenan pasos y repentinamente golpean la puerta, de forma insistente. Él se sobresalta y se lanza a mirar, nadie lo visita. ¿Quién podría ser a esa hora y con esa urgencia?

La puerta se abre de golpe y ahí está Ella, con sus ojos destellando, su ropa empapada y sus cosas:

- Me mudo.

El abrazo posterior fue tan largo, que el calor del pecho de él la fue secando. Sus extremidades entrelazadas formaban una amalgama de cuerpo, mente y alma, irrompible.

Lejanía....

No seré cruel, no te llamaré para decirte que te quiero ver cada vez que lo piense, no te mandaré un mensaje con cada impulso que me intenta llevar hacia tí y no te pediré que vengas cuando sé que nos es imposible.

No seré masoquista, no pondré nuestra canción, ni veré nuestras fotos, ni me quedaré horas extrañándote. No pensaré cada 5 minutos en tomar el primer autobús a tu casa para verte a través del vidrio de la ventana de tu cuarto...sin que sepas que estoy ahí.

Sin embargo, no sé como hacer para evitar extrañarte, para no pensar en el tiempo que no estarás aquí y no estaré ahí.

Duele vernos poco... o mucho menos de lo que añoramos poder estar juntos; pero las circunstancias así lo dictan (las universidades, la distancia, el mínimo tiempo que nos queda a la semana... o al mes).


Sueño con un paraíso terrenal,
nuestro...
donde podamos unir nuestros cuerpos,
almas y sueños
sin pensar en la existencia
de nada más en el mundo.

Una burbuja nuestra... 
para sumergirme en tus labios
mi dulce ambrosía.

¿Imparable?


Tictac tictac, el segundero revasa al minutero, la gente camina más rápido que los autobuses en las inmensas presas de la capital, la publicidad anuncia las formas mas rápidas para comprar y comprar: tarjetas de crédito, de débito, efectivo, financiamientos, préstamos, compras por internet...

El capitalismo no cede, y cada intento de limitarle el terreno, modificarlo o reducir su impacto es absorbido por el inmenso monstruo que crece cual globo de fiesta, y se infla cada vez más rellenándose de aire, agua, tierra, flora, fauna, vidas, almas... y cada vez más está al borde de estallar.

Y yo... ¡estudiando sobre el "desarrollo"! Se supone que debemos analizar cómo el capitalismo nos ha llevado a la decadencia para buscar soluciones. ¿Sirve de algo estudiar el desarrollo para intentar producir un cambio, estando en un mundo que cambia taaan rápido que cuando se termina de sistematizar una teoría esta ya está obsoleta? ¿Cómo adelantársele al sistema para ponerlo en jaque mate?

Amarras del corazón


El pensamiento es confuso casi siempre... y termina confundiéndonos. 

Si vivimos un momento bello no falta el instante en que nuestra cabeza nos dice: ¿Todo puede ser tan perfecto? ¡Algo tiene que andar mal

Si nos sentimos volando entre torbellinos de alegría con alguien, tiene que llegar nuestra mente a cuestionar: ¿Que tiene de malo? ¡No puede ser tan perfecto!

Si alguien es maravilloso... casi perfecto... ahí va "la razón" y te traiciona y le busca el minúsculo defecto.

¿Porqué no nos dejamos ser felices? ¿Porqué nos cuesta tanto desconectar la mente y dejar libre al corazón?

Analogía de un encuentro

El fuego es a la pólvora
lo que tu caricia es a mi piel.

El calor es al chocolate
lo que tus labios son a mi cuello.

El corazón es al cuerpo
lo que el amor es al alma.

El alma es al cuerpo
lo que eres a mi vida.

Sí... es real



El video habla por sí mismo, definitivamente para reflexionar...

Para ella, con amor

¿Una nueva vajilla, algún electrodoméstico, un peluche, chocolates, flores...? ¿Una cena, un vestido, unos zapatos de tacón? ¿Una serenata, un concierto romántico...? eso último tal vez... pero no me convenzo del todo.

Esos publicistas piensan que se han modernizado promulgando regalos para TODO TIPO DE MAMÁ... pero con la mía no atinaron ni un poquito.

En navidad el novio le dio el obsequio dentro de una caja, pesaba bastante y sonaba algo duro por dentro...

- ¿Será una caja de herramientas? -dijo ella con los ojos iluminados-

Supondrán su cara de decepción al ver un caro perfume... otro más para la colección de regalos lindos, pero desatinados, de gente que aún no la conoce bien.

Así que para éste domingo, en su día obtendrá............. un taladro, así es, y estoy segura de que le va a encantar porque ese es el tipo de regalos para una madre como la mía, aunque de vez en cuando si se le consienta con una ida al salón de belleza a que la mimen o con una elegante cena en familia.

A ver que tal resulta la sorpresita para éste 15 de Agosto, Día de las "mamacitas" como ella dice.

Persiguiendo tu piel

Una mariposa azul revoloteaba sobre su cabeza, y tras un doble giro se sumergió entre sus cabellos, en la profundidad de esa melena azabache en la que me pierdo de vez en cuando.

Me zambullí detrás de ella, buscándola cual Alicia tras su conejo blanco. Corría, flotaba, danzaba jugando sobre tu cabeza. 

La perdí, no encuentro la mariposa. Bajo suavemente por tu nuca, me deslizo por tu espalda haciendo círculos; no tengo prisa así que puedo explorarte mientras mantengo mis ojos abiertos en busca de esas alas azules. Salto a tu pecho y desciendo por cada uno de los músculos de tu abdomen.

Desde ahí puedo ver tu rostro, que me busca sin encontrarme. Llego a tus muslos y te doy un pequeño mordisco que te hace saltar... ya me viste, sí, aquí estoy, acurrucada en tu muslo derecho, robándome tu calor, sintiendo tu piel suave.

Creo que perdí la mariposa, quizá la ahuyenté, pero adivina que... no me importa, porque gané una excusa para sumergirme en tu piel.