Analogía de un encuentro

El fuego es a la pólvora
lo que tu caricia es a mi piel.

El calor es al chocolate
lo que tus labios son a mi cuello.

El corazón es al cuerpo
lo que el amor es al alma.

El alma es al cuerpo
lo que eres a mi vida.

Sí... es real



El video habla por sí mismo, definitivamente para reflexionar...

Para ella, con amor

¿Una nueva vajilla, algún electrodoméstico, un peluche, chocolates, flores...? ¿Una cena, un vestido, unos zapatos de tacón? ¿Una serenata, un concierto romántico...? eso último tal vez... pero no me convenzo del todo.

Esos publicistas piensan que se han modernizado promulgando regalos para TODO TIPO DE MAMÁ... pero con la mía no atinaron ni un poquito.

En navidad el novio le dio el obsequio dentro de una caja, pesaba bastante y sonaba algo duro por dentro...

- ¿Será una caja de herramientas? -dijo ella con los ojos iluminados-

Supondrán su cara de decepción al ver un caro perfume... otro más para la colección de regalos lindos, pero desatinados, de gente que aún no la conoce bien.

Así que para éste domingo, en su día obtendrá............. un taladro, así es, y estoy segura de que le va a encantar porque ese es el tipo de regalos para una madre como la mía, aunque de vez en cuando si se le consienta con una ida al salón de belleza a que la mimen o con una elegante cena en familia.

A ver que tal resulta la sorpresita para éste 15 de Agosto, Día de las "mamacitas" como ella dice.

Persiguiendo tu piel

Una mariposa azul revoloteaba sobre su cabeza, y tras un doble giro se sumergió entre sus cabellos, en la profundidad de esa melena azabache en la que me pierdo de vez en cuando.

Me zambullí detrás de ella, buscándola cual Alicia tras su conejo blanco. Corría, flotaba, danzaba jugando sobre tu cabeza. 

La perdí, no encuentro la mariposa. Bajo suavemente por tu nuca, me deslizo por tu espalda haciendo círculos; no tengo prisa así que puedo explorarte mientras mantengo mis ojos abiertos en busca de esas alas azules. Salto a tu pecho y desciendo por cada uno de los músculos de tu abdomen.

Desde ahí puedo ver tu rostro, que me busca sin encontrarme. Llego a tus muslos y te doy un pequeño mordisco que te hace saltar... ya me viste, sí, aquí estoy, acurrucada en tu muslo derecho, robándome tu calor, sintiendo tu piel suave.

Creo que perdí la mariposa, quizá la ahuyenté, pero adivina que... no me importa, porque gané una excusa para sumergirme en tu piel.

Carta a la ternura

El lápiz se desliza sobre el papel, esculpiendo palabras sublimes, inocentes, de un profundo amor infantil.

Sus dedos resbalan en la madera pintada de amarillo, y el gris dibuja una flor en el papel. Su mirada se pierde por la ventana del autobús. Se abstrae en sus ilusiones sin percatarse del bochorno que nos aqueja a los demás pasajeros, ahogándonos tras un mar de ventanas cerradas que nos protegen del diluvio que hay fuera.

Carita de esperanza, de cándido amor que imprime tras unas frases para su amada. Aún con su uniforme de escuela piensa en ella de regreso a su casa. Incipiente ternura y atracción, primeros vestigios de amor de un niño.

Lejos del aparador


En ocasiones el corazón sale a la calle en busca del mejor postor, quién lo lastime menos, le brinde amores pasajeros, superficiales, que lo emocionen un ratito, quien le pueda comprar más felicidad.

Y hay otros corazones que salen a cazar corazones frescos, tiernos, vulnerables, que estén desesperados por ser mimados, pagando un bajo precio por altas ganancias.

A veces el corazón se vende en las esquinas para tener un poquito de "amor", porque la necesidad de la compañía se hace más fuerte que el beneficio de la soledad.

Hace tiempo dejé de mostrar mi corazón, como en un aparador, porque me di cuenta de que los corazones que valen la pena no salen a cazar, son más observadores y pacientes, están guardaditos esperando otro corazón que lata a su ritmo, que sea más real que los de las vitrinas.

Aquí...extrañándote

La incertidumbre en tu auscencia
es el desvelo de mi pecho
insomnio en mi corazón
que no descansa... hasta verte.


Grito al aire que te amo
espero en sigilo
y un murmullo en los árboles me responde
paciencia... mañana estaré en tus labios.

Vestigios de verde


-  Maaa... me duele respirar.

- Lo sé mi amor, es que éste aire está muy limpio, y tu naricita no está acostumbrada.

-¿Como dijiste que se llama eso mami?

- Bosque dani, bosque. Ves que hay muchos árboles, flores, pajaritos... ¿Oyes el río?

- Mmm no mami ¿Cómo suena?

- Como agua que corre entre piedras,  que juega entre plantas.

- Ah, es lo que suena como si lloviera...

- Sí, eso mi amor.

Se adentraron hasta encontrar el río, dani se resbaló pues nunca había caminado en zacate húmedo, ni entre tierra y piedras, pero su madre la sostuvo para que no cayera.


- Mami el agua es transparente, como la que sale del tubo de la casa.

- Sí mi amor, así deberían ser todos los ríos. ¿Te querés meter a nadar?

- ¿A nadar? ¿En un río? Pero nunca me has dejado... ¿No se supone que me puedo morir si trago agua ahí adentro?

- En éste no... está limpio. Vamos, yo me meto con vos.

Y dani nadó por primera vez en un río, limpio, rodeado de bosque y respirando aire puro. ¿Sus hijos aún alcanzarán a tener esta experiencia?